A casi treinta años de haber oprimido el botón rec de mi grabadora para que Matilde Bianchi me regalase generosamente sus memorias de Felisberto Hernández, empleo un par de horas en oprimir ahora el play y escuchar otra vez su voz y transcribir (casi sin modificaciones) su semblanza del gran narrador uruguayo. Cumplo así con mi promesa de guardar estos preciosos y humildes recuerdos de quien me abrió cariñosamente las puertas de su casa en mi primer volver a Uruguay desde el exilio.
Al tiempo que trasncribo este material para la revista Dossier, pongo en un sobre la cinta para enviarla al Archivo del MEC de Uruguay.
R.M., 2008
Es un placer hablar de Felisberto Hernández para alguien que escuchará estas palabras a tanta distancia. Él es una de las figuras más importantes de la literatura uruguaya, porque sus cuentos están muy cerca de la poesía sin recurrir a ninguna de las metáforas socorridas del lenguaje poético del común.
Yo lo conocí en 1945. Por entonces seguía yo estudios de Profesorado de Lengua y Literatura españolas y era discípula de un escritor también muy interesante, llamado Hjalmar Blixen, de origen sueco. La madre de Blixen era también escritora; se llamaba Josefina Lerena. Un día me preguntó por qué no me acercaba a la casa del Dr. Alfredo Cáceres, donde vivía por entonces un escritor que estaba en muy mala situación económica, viviendo en el altillo. Me acuerdo que era el verano del 45. Cáceres tenía un apartamento en cuyas paredes colgaban muchos de los mejores cuadros del maestro Torres García. Subí por una escalerita de madera al altillo y me encontré en un noveno piso, en una habitación de vidrio decorada con vitrales desde donde se percibía una vista muy amplia de Montevideo. Allí había una mesa de roble llena de tomates. Al lado de la mesa estaba Felisberto y su compañera de entonces, una española que era modista y se llamaba María Luisa de las Heras. Yo llevaba una tela para la modista, una tela blanca que crujía. Felisberto me saludó y me invitó a comer con ellos. Me dijo: “Si usted quiere compartir con nosotros estos tomates...” Me quedé muy asombrada. Yo tendría 15 años por entonces. Luego de este día seguí visitando el altillo para probarme los vestidos que encargaba a la modista. Así empecé a hacerme amiga de F. No sé si “amiga” es la palabra adecuada; pero sí puedo decir que hablamos mucho en ese entonces, y nos conocimos mucho.
Era un hombre de mediana estatura, grueso, de pronunciado abdomen, vestido con gran humildad: yo diría que vestido pobremente. Tenía la piel oscura y brillante. Ojos redondos, grandes, un poco saltones. Nariz recta. Boca de labios carnosos. Pelo entrecano, ondulado. Caminaba como balanceándose. Tenía una conversación entrecortada. No exponía, no polemizaba, hablaba de una manera muy humilde y tenía un gran sentido del humor.
Después de este período en el que vivieron en aquella especie de jaula de vidrio, F y su compañera se mudaron a un apartamento muy chico, en la calle Colonia entre Andes y Convención. Ya estaban en mejores condiciones económicas. Ya había aparecido El caballo perdido, gracias al apoyo de sus amigos que, siempre organizados por Alfredo Cáceres, hicieron una colecta y le publicaron el libro. Más tarde F me regaló un ejemplar de Nadie encendía las lámparas. Tiempo después me pidió una opinión del libro. Yo era muy chica para poder interpretar esa especie de poesía en fuga, y le dije solamente que me parecía que los objetos tenían gran importancia en esos relatos. Yo iba por lo menos dos veces por semana a su apartamento, porque me hice muy amiga de María Luisa, quien me contaba historias de la guerra de España. Ella era exiliada; había sido la esposa de un general de la República Española. F siempre aparecía a saludarme, aunque pasaba horas encerrado escribiendo ese cuento que fue tan célebre después, Las Hortensias. Me contaba que se pasaba horas estudiando inglés, que le costaba muchísimo traducir. En general hablaba con una gran inseguridad. Viendo las cosas en perspectiva, pienso que F sabía muy bien lo que valía y estaba muy dolido por la falta de reconocimiento.
También fue un gran concertista de piano. Tenía un representante, Venus González Panizza (padre del bailarín Wherter Glück), con el que recorrían el país en interminables giras. Al parecer, F tocaba el piano maravillosamente. Tiempo después tuvo que vender sus cosas, y también su piano. También tocaba acompañando películas de cine mudo en los biógrafos de barrio. Supe por boca de su mujer que F tuvo que vender una vez el colchón para poder sobrevivir. De modo que la historia de F es la historia de un artista que amaba la música y era una criatura del mundo del arte, sin mayor acierto ni concierto con la “realidad”. Siempre me pareció una persona que no entendía muy bien la vida; en cambio parecía entender muy bien el amor, porque se enamoraba profundamente de sus amadas, parecía amarlas locamente. Aunque las relaciones se interrumpían después de un tiempo y él iniciaba otras. Casi todas sus mujeres fueron mujeres grandes, corpulentas; no así María Luisa de las Heras, que era una mujer pequeña, de pómulos salientes, muy fina, delicada, con cara de bereber. Él la conoció en París. Sabemos que este viaje lo solventó la poetisa Susana Soca, cuya labor cultural permanece un poco en las sombras. Al parecer lo llevó también a Londres. Creo que Jules Supervielle tradujo sus cuentos y lo introdujo en el medio parisién. Y F gustó mucho e impresionó vivamente.
Los primeros libros de F eran pequeños, como para niños; creo que el primero se llama Libro sin tapas.
En ese apartamentito de la calle colonia se reunía con Manuel Flores Mora, Angel Rama, María Inés Silva Vila, y creo que también Ida Vitale.
Tiempo después, las relaciones se cortaron. Me parece que F tomó una posición política que era contraria a la dominante en los ambientes culturales de mayor influencia de Uruguay. Según me contaba María Luisa, F era tan inerme para la vida, que una vez que viajaron a Buenos Aires no se animaba siquiera a llamar al mozo para pedir la comida. Era profundamente tímido. Nada tímido para la literatura –la literatura no debe ser jamás tímida- pero muy tímido para desenvolverse en la vida.
Luego se separa de María Luisa de las Heras.
Tiempo después lo escuché en una conferencia organizada por Amigos del Arte. Una escasa concurrencia, pero lleno de gente lúcida que sabía a quien estaba escuchando.
Unos cuantos años después volví a ver a F en el Café Montevideo, que estaba en 18 de Julio y Yaguarón, frente al diario El día. Estaba con los hijos de don Pepe Batlle: César y Lorenzo Batlle. Siempre hablando poco, haciendo chistes muy finos y juegos de palabras; no eran exactamente retruécanos, sino pequeños juegos que se le iban ocurriendo, acompañando todo de sonrisas y reverencias, que no eran de adulación sino motor de la comicidad y del sentido del humor. Lo vi varias veces en el café y me preguntó por mi escritura; no me contaba nada de lo que él estaba haciendo. Por ese tiempo, me enteré de que había inventado una escritura, un sistema en el cual estaba totalmente empeñado. Seguía siempre escribiendo encerrado en esa pieza tan chica del apartamento de Colonia.
Nunca lo oí hablar mal de nadie. Tampoco era irónico o duro. Sus chistes no herían absolutamente a nadie.
Después estuve mucho tiempo sin verlo.
La última vez que lo vi fue muy pocos meses antes de que muriese, en la esquina de San José y Paraguay. Venía muy contento, del brazo de su nueva novia, que llevaba una blusa blanca y una pollera negra. Creo que me anunció que se volvería a casar. Estaba muy contento con su nuevo amor. Creo que murió muy pocos meses después.
Cuando leí el artículo de Angel Rama, publicado en Marcha, titulado “Felisberto se fue por la ventana”, me quedó el misterio del significado de ese título. Me pregunté si se refería a algún aspecto de su narrativa.
¡Lo que son los avateres de la vida! Años después, cuando me restituyen al Profesorado y a la Biblioteca del Poder Legislativo, me encuentro casualmente con una médica neuróloga que había sido muy amiga de F, Valentina Mazleniko. Ella venía a la Biblioteca a buscar todo lo que pudiese encontrarse allí sobre F. Me quedé charlando con ella, y me contó el último pedido de F antes de su muerte en el Hospital de Clínicas. Al parecer murió de un ataque de hipertensión. Le pidió a la doctora Mazleniko que cuando muriera sacaran el ataúd por la ventana del hospital, deseo que se cumplió puntualmente. F había tenido relación con muchos médicos. Era muy amigo del Dr. Cáceres, que trabajaba en el Hospital Vilardebó, para enfermos mentales.
Restituida a mi trabajo, de vuelta en Uruguay, en el año 1985, me encuentro con la doctora Mazleniko y me entero de ese último deseo de F, que se cumplió detalladamente. Y entiendo, recién entonces, el título de Ángel Rama.
No sé si habrán servido para algo estos recuerdos un poco deshilvanados. Hablé muchas veces con F, de alguna manera me consideré su amiga. Fue un privilegio conocerlo. Quiero recalcar dos condiciones de F (no estoy ahora hablando de la obra sino de la persona): su gran humildad y su gran autocrítica. Él tenía esa convicción de que era un “elegido”, y a veces también hacía bromas con esta palabra.
Tengo la sensación –no la certidumbre- de que los uruguayos en aquel momento no se dieron cuenta del enorme valor literario de Felisberto Hernández.
MATILDE BIANCHI, 1989
Obra de Felisberto Hernández
Fulano de tal. Montevideo, José Rodríguez Riet Ed., 1925.
[Recopilado, junto a Libro sin tapas, La cara de Ana, La envenenada y otros textos dispersos en Primeras invenciones, vol. I de la 1ª ed. de Obras Completas. Montevideo, Arca, 1965].
Libro sin tapas. Rocha, Imprenta La Palabra, 1929.
La cara de Ana. Mercedes, 1930.
La envenenada. Florida, 1931.
Por los tiempos de Clemente Colling. Montevideo: González Panizza Hermanos, 1942.
El caballo perdido. Montevideo: González Panizza Hermanos, 1943.
Nadie encendía las lámparas. Buenos Aires, Sudamericana, 1947.
[Contiene los cuentos “Nadie encendía las lámparas”, “El balcón”, “El acomodador”, “Menos Julia”, “La mujer parecida a mí”, “Mi primer concierto”, “El comedor oscuro”, “El corazón verde”, “Muebles «El Canario»”, “Las dos historias”].
Las hortensias. Montevideo, Talleres Gráficos “Gaceta Comercial”, 1949.
[Apartado del Nº 8 de Escritura, Montevideo, diciembre 1949. Con ilustraciones de Olimpia Torres].
El cocodrilo. Punta del Este, Ed. El Puerto, 1961.
[Con ilustraciones de Glauco Capozzoli. Originalmente este cuento apareció en Marcha, Montevideo, Nº 510, 30 de diciembre de 1949].
La casa inundada. Montevideo, Alfa, 1960.
[Contiene los cuentos “La casa inundada” y “El cocodrilo”].
Tierras de la memoria. Montevideo, Arca, 1965.
[Epílogo de José Pedro Díaz].
Otros textos póstumos
Primeras invenciones. Montevideo, Arca, 1965.
[Prólogo de Norah Giraldi de Dei Cas. Corresponde al vol. I de la primera edición de las Obras Completas. Contiene los libros publicados entre 1925 y 1931 y algunas piezas inéditas, entre ellas poemas y una breve obra dramática).
Diario del sinvergüenza y últimas invenciones. Montevideo: Arca, 1974.
[Se trata del vol. VI de la primera edición de las Obras Completas].
Obras Completas, 3 vols. Montevideo, Arca, 1981-1983.
[Prólogo y edición de José Pedro Díaz. Incorpora textos no reunidos en la anterior edición de las obras completas.]
“Autobiografía”, en Revista de la Biblioteca Nacional, Montevideo, Nº 25, Diciembre de 1987.
[Edición, presentación y notas de Pablo Rocca. Otra edición en El espectáculo imaginario, I. José Pedro Díaz. Montevideo, Arca, 1991].
martes, 8 de julio de 2008
domingo, 6 de julio de 2008
ENGLISH POEMS BY LARS PALM
(old danish town)
on christmas night 1263 the church tower fell & killed several people standing below. wrath of their local god? poor construction? both? neither? sabotage before the word? then in the 16th century the town burned. & was rebuilt largely in stone. since then?
(moonlight serenade)
when darkness falls the cicadas start their song. unused to it, the northerners are at pains naming the phenomenon properly. how the cicadas name it is a matter best explored by more seasoned entomologists. i can only imagine they would use very few consonants. the entomologist may wonder at the relevance of consonants in this context. the cicadas may marvel at the relevance of any context outside that of making noise
(walking to borås)
for Jim Dine
did you tell pinocchio the quickest way would be route 40 from gothenburg (or göteborg as the locals call it)? did you tell him it might take a couple of days? did you tell him anything about the town? how it for decades lived almost exclusively on producing clothes & selling them in hordes of factory outlets. & how in recent years production has been outsourced. & how it has had some hard times figuring out what to live on now. do you think pinocchio will be happy there? or will he walk on?
(night)
now how's about a little prose poem for ye to get the night moving? a cat on a rucksack. a man-flute breathing shallowly in the next room. radio on low playing old swedish hiphop. rage still burning ice cold as the night outside is, directed at nothing in particular. the canterbury tales open to maybe page 15 beside me. a lovely lovely book. now what is all this about? & who could be arsed with it? another question? maybe a statement? addressing the cat? or the man? or the nothing? or the radio? or geoff chaucer? or you?
(what's)
for Chris Rizzo
what comes after this. is sitting for some time. so what we will do we will not tell. think it. some fires set in the north-east. best to use water. lots of it. this comes after what. then some. come summer. but it already came. game set. let your head eat in peace. then rest. the rest is not silence. but silent. the difference is. this day another mysterious fiesta. the difference is what comes after this. it thinks. & puts on his sunglasses to protect himself from the cool wind. wound up like a clockwork dog. justin’s justice. not law. flawed trees tremble. & the immensely popular yorkshire terrier barks. as usual. usually soap is used for operas. operations ceased. military mostly. most of which caused a need for surgery. maybe standing up comes after this. walking off laughing at the little trotting terrier. mean-spirited? just possibly. but the streets just may be meaner. been meaning to ask for some time. what comes after this. is
lars palm lives in malmö. he has written some poems & published them here & there & will write some more poems & publish them somewhere or other. he blogs at http://mischievoice.blogspot.com/
miércoles, 4 de junio de 2008
PARTENOGÉNESIS DE LAS MANZANAS / Fernando Rodríguez
Escribe
un par de líneas al día
hasta que las palabras caigan de la rama
por su propio peso
y recobren su sentido
existencial, Pascal.
Si el acto de escribir
no fuera más que un juego de ecuaciones
simple sería el acto de morir
por el mero hecho de no haber sido capaz
de poner la resta y suma en palabras
del tiempo ya vivido
y del tiempo por vivir.
Qué operación más triste y dolorosa
Qué comercio más magnífico
con el aire que respiras y
los objetos que tu cuerpo toca.
Qué alcurnia más insolente la de morir
sólo por no haber sido capaz de escribir
un par de líneas al día.
O es que vamos o venimos yo no sé.
La falacia del ser por el estar.
La suma del tiempo restado
y del tiempo por morir.
Un día quizá
cuando los manzanos
estén todos patas arriba y
con desesperación
nos bebamos las aguas del mar
la ecuación maldita estará resuelta y
las palabras se harán agua en la boca
de los locos
que locos se agitan imaginándose peces
en su danza de goce y vuelo
hasta hacerlas perder el sentido original
y exhaustos las dejen caer al líquido vacío
convertidas en microscópicas manzanas.
FERNANDO RODRÍGUEZ es autor de:
Del Azar y La Memoria, Pentagrama, Chile, 2000.
Cuatro Poemas y Tres Cartas (libros objetos), Ed. Círculo de Oslo, 1966.
Y también diversas ediciones privadas de Poesía Visual, Art Mail, Objetos Poéticos, además de Performances en Oslo, Barcelona y Estocolmo.La obra de F.R. es dispersa y discontínua, registrada mayormente en grabaciones de video y magnetofónicas. Reside en Oslo, Noruega, desde 1984.
PRIMER PREMIO: Concurso de poesía, Certamen Chilescandinavia, Oslo, Noruega, 1995.BECAS: Reise-/studiestipend, Statens kunstnerstipend, 2006.
domingo, 4 de mayo de 2008
BLUES PARA BOLÍVAR (fragmento)
TODO ES AZUL. LA TIERRA
desapareció. Todo
es
blanco. El cuerpo
desapareció. Todo
es
rojo. La sangre
en el cuchillo. Entonces encendemos
mil
antorchas. Sí, amamos
este país. Y empujamos al próximo
hacia el Río Grande.
*
LOS NUDILLOS
blanquean. Lo dejamos ir.
Los nudillos
blanquean. Nos aferramos
firmemente.
Entonces llega el grupo
del
Gran
martillo. No hay lobos
que sonrían. Hay pescado
de vientre arriba. La luna llena brilla como
monedas de plata.
*
EL TÍO AMBICIONA DÓLARES
en
los globos
de los ojos. Simón
Bolívar fue
el libertador
de América del Sur. Walt Disney hizo una fortuna
con los dibujos
de Carl Barks. Disney
le dijo a Barks: Inventa
lo que quieras, pero no nombres nunca a
Bolívar.
Jan Erik Vold
lunes, 14 de abril de 2008
POESÍA DE PARAGUAY/ Cristino Bogado
Arde conmigo yiyi, quema el tiempo
"a la yiyi parawayensis más bella, la Lena Olin guaraní: a F."
Fulguramos solos /
(como soles solitarios)/
Una pasaranga de nada/
Sagitalizados mortalmente/
Por el tiempo/
Chisporroteemos juntos/
Al coger Cavemos un agujero/
Negro al revés/
Un infinito de intensidad/
Sobre la aguzada/
Flecha mortal/
Amantes en llamas/
Ardemos como hongos/
En las neuronas de la naturaleza/
Aureoleando/
Las noches del mundo/
Siempre asaetado/
Pinchado/
Herido/
Cogiendo para resistir/
Su punzón/
Las yiyis Fashioned frías indi/
Ferentes mueren/
Más rápidas/
Asagitariadas yiyis/
Mueren salvando/
Tontas su vegetarianidad/
Su salud sin puchos/
Ni alcohol/
Ese nimbo embotellado/
De profetas santos drogados/
Tiembla/
Más lenta pinchada/
La flecha/
Cuando cojo una yiyi/
Detengo la juventud /
Del mundo/
Su esplendor yiyi/
Maká ashlushlay/
Al quemar como/
Una tragafuegos púber/
Tu cuerpo encarnegallinada
De muá-muás
Ya en peligro de extinción
Kate Winslet
yiyi Divina
detiene Desvía lentifica
Ralentiza dopa
Ella una Guillermina Tell
Con su manzana ParadisíaKa
no-times Out-times
Muero menos
Diana
Satánika contigo
Al verte ninfa de Rubens
Saliendo del agua
Abrazando tus brasas
De luz
Con mi lengua
De kururú prístino
Che Kuru cristianamente
Tu Prometeo
yiyi fermosa
Solamente pro-métete Yiyi
Robar al viento
Su temblor mortal
Hendiendo mi placer
En calma chicha
Yiyi a chicha
Me sabeTrampear hamposos
Al Dinero Tiempo
De ardiente Existencia
sin dientes
Contra la luz Indiferente
Que agonizaba
en los Cuerpos de las yiyis
indiferentes Habladoras no-cogedoras
(que ya no saben arder como cortesanas)
Yiyis de cabezas
no Nimbadas por la aureola
El globo la luna del
Calor sexual
Que me salva
De la saeta
Que me hace saltar
Hurtar el cuerpo
Encendido de aguardiente
Cúrame
De su curare metafísico
En los palacios kemándose
En cada amanecer
El asado del mundo
Suelta su tatachiná
Sakrificial
Nos chamuskamos
De vida San Lorenzo
Kon las yiyis sabias
(su carne canta amaneceres
Cielitos
Patriaqueridas
yiyis de tumbys como hogueras)
Que iluminan
Mi Vida Vía Láctea
Amorosa
Sigo tus efluvios
Azules tu lampiun de Felicidad
tu mombary Chorreando de su calentador
Kasero
Meto el dedo
Deíctico como flechaDe intensidad
Y me quemo
De vida
Giro con el mboreví Rapé
Soy animal
De luz
Yaguareté-bonzo chamán astral de lujuria
El Domador de fuego-yiyi
Fajado de muá-muá
Y berrenke de semen
Soy Indiana Jones aché
Tras su oro-hongo
Caballero de la espuela dorada
del Amor
Rescoldo de poesía
De una miríada de yiyis
De pialats redondos
Tata'ypype me Chamusko
en esa músika No muzak
¡ke kalor akogedor Prima
sale de tu Primus!
Pétalos de ninfas
Cáscara endurecida
De naranjas señalan
Kon estacionero idioma
Mis cogidass trepadas
Poro’us
Salto como polilla
En este poema
Salta yiyi Mi Primus
cogedora De kamas fogosas bermejas
Salto
1.500.000 yiyis
Brillan esta manhana
Pestanheantes en la línea del horizonte
39 grados de fiebre
Ardor de la salud
Termómetro de la felicidad
Ladrón metafísico
Del tiempo
Me flechaste
Con tu fuego uterino
Yiyis
Bámonos seamos
sí okay
Bonnies & Clydes
De la Eternidad
La espada flamígera
De kuarahy
Sodomizando con sus
Dardos-fotones a la yiyi
Del Presidente Schreiber
Cimbreante como un girasol o un heliotropo
Hace crepitar
Las askuas De tus aguas
Los piojos que se achicharran
En el fogón de ternura
Las yiyis no-chururúo
chyryryal ser touchés
por mis toros kandileslas criadillas sancochada
sal espetónal espiedo
yiyis bárbaras a la barbacoa
de mi pija jadeante
yeskero fósforo
cigarrillo prendidoa tu tatú ro’ó rosado
tiempo atrave
Sado Sadede tembós y pijas
atakando
konchas de no reprimidos ardores
fogosas furiosas
mi pancho en tu panchula
¡mamá! Más carbón
Al tatakuá takuchila
Ta’ú Tau kuñá
Esa yiyi-Keraná
Que no despierta ninhos
En su Gran Kópula
Universal
Duerme el ninho Tarkovski
El Eterno Recomienzo
De la Bicicleta Serpeante
Del ninho-Cartero
Y desde siempre me he banhado
En el Poema Del Marde Yiyis
En esas humedades
Humo
Edades
Tatachina
Niebla-rocío originario
Del Poema-Yiyi
Inquisitoriado historiado
De sanbenitos
Yiyis
quemadas en efigie
En carne y hueso
En los versos
Del Tiempo de Tinieblas
De semen tocados
De cascos luminosos
para Obturar penetrar la caverna desplatonizada
De las yiyis Que se entregana 451 grados Fahrenheit
Absorbo sus encendidas
Palabras los fucilazos
De protones y cometas
De sus siluetas
Leo y robo yiyis
Contra el totralitarismo irreversible
Del tiempo
Sí la eternidad
Ha dibujado con fósforos delirantes
Un poeta ninho visionario:
El mar (la concha de las yiyis)
Casándose con el sol
(el pene del poeta abrazado a las resolanas y fuegos fatuos
De los tatú ro’ós El camino a Sais De las ocas
El punto de fuga del Ñandú Pysapé)
Sí Moriremos parados cogiendo
Ardiendo como la canción
Tatú ári
Yiyis y alcoholes
Ronroneando rockanroles zenones rones pirateados
Mientras la fecha flecha
Del tiempo queda Paralizada por la paradoja
Del sexo De Zenón el Poeta
Infinitesimal
finit le malcon amores de yiyis
coronadas de luz lujuria
el arte de amaren territorios copados
por el tiempo de morir
desfallecer del petit
mUJER
uRA
eSPONJA
rEINA
tELEFONO
eSPUMA
Cristino Bogado, Asunción, 1967.
Poeta, narrador y ensayista. Fundador y colaborador de diversas publicaciones, hoy al frente de Jakembó Editores (http://jakembo.blogspot.com)
y del blog Kurupi (www.kurupi.blogspot.com). Publicó La Copa de Satana (2002) y Dandy Ante el Vértigo (2004), poesía, Años de jugo Loco (2007), antologia de poesía paraguaya y Punk desperezamiento (2007), narrativa.Obras: La copa de satana, 2002; Dandy ante el vértigo, 2004; Punk desperezamiento, 2007; Jugo Loco, Última poesía paraguaya 1996-2007; Dandi Maká-Cangaceiro, 2007, en transdelirazión de Douglas Diegues. Inéditos: Tatú ro'o metafísico (xapoesía en poro'unhol); Ysypó Paraguay Rembó (cantos macarrónicos en tren bala paraguayensis); Los bichos han piädo (nu-bella de aprendizaje polisexual); Ni Schumann ni Schopenhauer (pastiche-musical sobre Las Musarañas); La risa es un pene en erección (dialectización 3 f sobre guerra da cuádruple alianza futurista); Memorias de un jointcero (Amóntema narrativo retrovisoreado en tiempos de resaka), Historia de la literatura homo paraguaya (buñuelizacion en un flá de Bolaño), La no-vela del día depois de mi (a)mort (ficción folisófika desde o delirio da perspectiva gua'ú sub especie eternitas).
"a la yiyi parawayensis más bella, la Lena Olin guaraní: a F."
Fulguramos solos /
(como soles solitarios)/
Una pasaranga de nada/
Sagitalizados mortalmente/
Por el tiempo/
Chisporroteemos juntos/
Al coger Cavemos un agujero/
Negro al revés/
Un infinito de intensidad/
Sobre la aguzada/
Flecha mortal/
Amantes en llamas/
Ardemos como hongos/
En las neuronas de la naturaleza/
Aureoleando/
Las noches del mundo/
Siempre asaetado/
Pinchado/
Herido/
Cogiendo para resistir/
Su punzón/
Las yiyis Fashioned frías indi/
Ferentes mueren/
Más rápidas/
Asagitariadas yiyis/
Mueren salvando/
Tontas su vegetarianidad/
Su salud sin puchos/
Ni alcohol/
Ese nimbo embotellado/
De profetas santos drogados/
Tiembla/
Más lenta pinchada/
La flecha/
Cuando cojo una yiyi/
Detengo la juventud /
Del mundo/
Su esplendor yiyi/
Maká ashlushlay/
Al quemar como/
Una tragafuegos púber/
Tu cuerpo encarnegallinada
De muá-muás
Ya en peligro de extinción
Kate Winslet
yiyi Divina
detiene Desvía lentifica
Ralentiza dopa
Ella una Guillermina Tell
Con su manzana ParadisíaKa
no-times Out-times
Muero menos
Diana
Satánika contigo
Al verte ninfa de Rubens
Saliendo del agua
Abrazando tus brasas
De luz
Con mi lengua
De kururú prístino
Che Kuru cristianamente
Tu Prometeo
yiyi fermosa
Solamente pro-métete Yiyi
Robar al viento
Su temblor mortal
Hendiendo mi placer
En calma chicha
Yiyi a chicha
Me sabeTrampear hamposos
Al Dinero Tiempo
De ardiente Existencia
sin dientes
Contra la luz Indiferente
Que agonizaba
en los Cuerpos de las yiyis
indiferentes Habladoras no-cogedoras
(que ya no saben arder como cortesanas)
Yiyis de cabezas
no Nimbadas por la aureola
El globo la luna del
Calor sexual
Que me salva
De la saeta
Que me hace saltar
Hurtar el cuerpo
Encendido de aguardiente
Cúrame
De su curare metafísico
En los palacios kemándose
En cada amanecer
El asado del mundo
Suelta su tatachiná
Sakrificial
Nos chamuskamos
De vida San Lorenzo
Kon las yiyis sabias
(su carne canta amaneceres
Cielitos
Patriaqueridas
yiyis de tumbys como hogueras)
Que iluminan
Mi Vida Vía Láctea
Amorosa
Sigo tus efluvios
Azules tu lampiun de Felicidad
tu mombary Chorreando de su calentador
Kasero
Meto el dedo
Deíctico como flechaDe intensidad
Y me quemo
De vida
Giro con el mboreví Rapé
Soy animal
De luz
Yaguareté-bonzo chamán astral de lujuria
El Domador de fuego-yiyi
Fajado de muá-muá
Y berrenke de semen
Soy Indiana Jones aché
Tras su oro-hongo
Caballero de la espuela dorada
del Amor
Rescoldo de poesía
De una miríada de yiyis
De pialats redondos
Tata'ypype me Chamusko
en esa músika No muzak
¡ke kalor akogedor Prima
sale de tu Primus!
Pétalos de ninfas
Cáscara endurecida
De naranjas señalan
Kon estacionero idioma
Mis cogidass trepadas
Poro’us
Salto como polilla
En este poema
Salta yiyi Mi Primus
cogedora De kamas fogosas bermejas
Salto
1.500.000 yiyis
Brillan esta manhana
Pestanheantes en la línea del horizonte
39 grados de fiebre
Ardor de la salud
Termómetro de la felicidad
Ladrón metafísico
Del tiempo
Me flechaste
Con tu fuego uterino
Yiyis
Bámonos seamos
sí okay
Bonnies & Clydes
De la Eternidad
La espada flamígera
De kuarahy
Sodomizando con sus
Dardos-fotones a la yiyi
Del Presidente Schreiber
Cimbreante como un girasol o un heliotropo
Hace crepitar
Las askuas De tus aguas
Los piojos que se achicharran
En el fogón de ternura
Las yiyis no-chururúo
chyryryal ser touchés
por mis toros kandileslas criadillas sancochada
sal espetónal espiedo
yiyis bárbaras a la barbacoa
de mi pija jadeante
yeskero fósforo
cigarrillo prendidoa tu tatú ro’ó rosado
tiempo atrave
Sado Sadede tembós y pijas
atakando
konchas de no reprimidos ardores
fogosas furiosas
mi pancho en tu panchula
¡mamá! Más carbón
Al tatakuá takuchila
Ta’ú Tau kuñá
Esa yiyi-Keraná
Que no despierta ninhos
En su Gran Kópula
Universal
Duerme el ninho Tarkovski
El Eterno Recomienzo
De la Bicicleta Serpeante
Del ninho-Cartero
Y desde siempre me he banhado
En el Poema Del Marde Yiyis
En esas humedades
Humo
Edades
Tatachina
Niebla-rocío originario
Del Poema-Yiyi
Inquisitoriado historiado
De sanbenitos
Yiyis
quemadas en efigie
En carne y hueso
En los versos
Del Tiempo de Tinieblas
De semen tocados
De cascos luminosos
para Obturar penetrar la caverna desplatonizada
De las yiyis Que se entregana 451 grados Fahrenheit
Absorbo sus encendidas
Palabras los fucilazos
De protones y cometas
De sus siluetas
Leo y robo yiyis
Contra el totralitarismo irreversible
Del tiempo
Sí la eternidad
Ha dibujado con fósforos delirantes
Un poeta ninho visionario:
El mar (la concha de las yiyis)
Casándose con el sol
(el pene del poeta abrazado a las resolanas y fuegos fatuos
De los tatú ro’ós El camino a Sais De las ocas
El punto de fuga del Ñandú Pysapé)
Sí Moriremos parados cogiendo
Ardiendo como la canción
Tatú ári
Yiyis y alcoholes
Ronroneando rockanroles zenones rones pirateados
Mientras la fecha flecha
Del tiempo queda Paralizada por la paradoja
Del sexo De Zenón el Poeta
Infinitesimal
finit le malcon amores de yiyis
coronadas de luz lujuria
el arte de amaren territorios copados
por el tiempo de morir
desfallecer del petit
mUJER
uRA
eSPONJA
rEINA
tELEFONO
eSPUMA
Cristino Bogado, Asunción, 1967.
Poeta, narrador y ensayista. Fundador y colaborador de diversas publicaciones, hoy al frente de Jakembó Editores (http://jakembo.blogspot.com)
y del blog Kurupi (www.kurupi.blogspot.com). Publicó La Copa de Satana (2002) y Dandy Ante el Vértigo (2004), poesía, Años de jugo Loco (2007), antologia de poesía paraguaya y Punk desperezamiento (2007), narrativa.Obras: La copa de satana, 2002; Dandy ante el vértigo, 2004; Punk desperezamiento, 2007; Jugo Loco, Última poesía paraguaya 1996-2007; Dandi Maká-Cangaceiro, 2007, en transdelirazión de Douglas Diegues. Inéditos: Tatú ro'o metafísico (xapoesía en poro'unhol); Ysypó Paraguay Rembó (cantos macarrónicos en tren bala paraguayensis); Los bichos han piädo (nu-bella de aprendizaje polisexual); Ni Schumann ni Schopenhauer (pastiche-musical sobre Las Musarañas); La risa es un pene en erección (dialectización 3 f sobre guerra da cuádruple alianza futurista); Memorias de un jointcero (Amóntema narrativo retrovisoreado en tiempos de resaka), Historia de la literatura homo paraguaya (buñuelizacion en un flá de Bolaño), La no-vela del día depois de mi (a)mort (ficción folisófika desde o delirio da perspectiva gua'ú sub especie eternitas).
sábado, 29 de marzo de 2008
domingo, 16 de marzo de 2008
EL DIOS DESERTOR
Dios amó siempre a Satán con un vicioso amor inconfesable. Allí donde, por paradoja para nuestro finito entendimiento, la omnipotencia cede ante la perfección, Él ignoraba en sí este agujero negro, abisal orificio de su compacto Ser cuya pasión operó en cierto instante (y generó entonces la brecha y el desorden del instante, el enemigo de la eternidad) una fisura irreversible en la sempiterna y plena luz sin sombras del mediodía de lo Absoluto para dar paso al Gesto, a la Caída, al antes y al después del movimiento con el que Dios partió, lleno del hambre y la sedienta urgencia del que ama, a buscar al Demonio tan deseado. Escapando, introdujo una abrupta cesura en lo continuo de la perpetuidad, y disfrazado de hombre se arrojó en el tiempo para buscar al Diablo en la trampa del mundo. Vacío quedó así ya para siempre el gran trono de Dios, pues lo perfecto no admite el deseo, y negro, con la mancha del amor, Dios conoció la angustia de lo incierto que desconociera su omnisciencia antigua, y el querer introdujo en su Todo la Nada: Dios había pecado y llenado sus venas con sangre de mortal, sangre de amante y sangre de monstruo, y Dios dejó de ser en adelante nombre que designara cosa existente alguna. Pero como Dios ya no era Dios ni volvería a serlo nunca más, pues lo perfecto puede corromperse mas lo corrupto no puede ser perfecto, esto no le importaba, y agitado en las noches de mil ciudades llenas de secretos vagó sin rumbo igual que un predador obsesionado por el recuerdo de una piel, un contacto, una voz, un insidioso olor de su pasado que busca ahora sin tregua en el futuro. Así se enamoró la eternidad de los frutos del tiempo. Así el conjunto de todo lo creado giró sobre sí mismo como un ebrio frenético y danzante en los círculos alucinados de lo que se genera y lo que acaba, de lo sido y de lo porvenir, de lo que nace y muere, delirante y borracho en una orgía sobre la que no habrá jamás ya otra cosa que el trono abandonado del Dios que desertara de Sí mismo. Así, en las licenciosas saturnales de los astros y seres que giran sin objeto en el vasto universo enloquecido, un Dios que tiembla y ríe obscenamente celebra con terrible alegría el largo carnaval de su demencia en medio de los hombres. En las tristes ciudades de la historia, desapercibido se desliza persiguiendo al amado que lo privó de juicio, sin saber si es feliz o desdichado, olvidándose con creciente frecuencia de lo que era cuando no estaba loco, recordándolo menos cada vez, creyendo haber visto aquí o allá las ascuas de los ojos hermosos y asesinos de Luzbel y dejando ante esos espejismos su copa inconclusa en la barra de algún sórdido bar para correr tras el Ángel Rebelde, sintiéndose a veces vibrante con el júbilo de sus expectativas, sintiéndose otras veces un idiota, y, en momentos de extrema soledad, preguntando su precio a alguna puta. Cada vez que amanece o atardece, cuando algo termina y comienza otra cosa, cuando mueren un día o una noche o los ruidos le indican que el apetito febril de las criaturas ha devorado otro año y que todas se aprestan a mascar y engullir el año inminente, sin descanso posible recomienza su ciega cacería. Aguzando el olfato como bestia de presa vuelve a partir, y en su alma privada de razón anticipa el reconocimiento del bello objeto de su afán voraz bajo una de sus máscaras, que ahora, ciego y frenético pese a que un día fuera el ojo omnipresente, no puede adivinar. Así, anticipando con gozo y con temor lo que vendrá, como todas las famélicas criaturas que se deslizan por entre las edades, con nervioso deleite y tortura exquisita, a cada fino término de algo traspone igual que un mortal cualquiera los umbrales del tiempo y el olvido, precipitándose en el porvenir. Y, aunque Él no lo sepa, ése es el castigo que recibió su culpa por haber sucumbido al desear, y la forma que asume para Él el Infierno.
MONTSERRAT ÁLVAREZ
MONTSERRAT ÁLVAREZ
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